El tiempo es justiciero y pone a cada uno en su sitio, y Martín está donde quería estar. El aperitivo que rodeaba al partido llevaba un tanto de picante. Parecía que los entremeses se revolvían en forma de mal augurio, pero yo lo vi de distinta manera. El culebrón "Fausto" y el susto del buitre sólo podían terminar en gol en propia de Djené -jugador sin el que el Alcorcón no gana y que estuvo entre algodones hasta el último suspiro-.
El gol en propia y los paradones de un colosal Nauzet empañan el partido de Osasuna con la palabra "suerte". Pero, señores, diganme, ¿la suerte viene sola o se busca? Es más, la coincidencia con la primera vuelta es desmedida y, justamente, en estos dos últimos partidos, Martín entona " la mirada al comienzo", mientras sigue para bingo.
El planteamiento de Martín tiene la cáscara permanente del carrilero que no es carrilero, pero no tiene sentido meterse más en esta lucha. Sin embargo, no hay rosa sin espinas y creo que Osasuna habría defendido mejor con cuatro atrás. ¿Por qué? Tan sólo hay que mirar al frente y adivinar sin muchas comeduras de cabeza que el peligro rival se llamaba Collantes y Óscar Plano. Me centro únicamente en esta cáscara en la que no voy a profundizar, pero sí justificar. Durante toda la primera parte, Pučko lo pasó realmente mal y cuando no llegaba el esloveno, era Tano el que sudaba ante las embestidas de Plano por la izquierda alfarera. Para terminar de pegar este cromo mal puesto, no quiero dejar pasar por alto que Pučko tampoco es hombre para defender los córners. Ni bebas agua que no veas, ni pongas cromos que no pegan.
Al margen de lo anterior, Martín acertó donde más daño se le podía hacer a Muñiz. Las dos líneas de dos entre la defensa y un solitario Nino fueron las verdaderas triunfadoras del partido. Esto dice mucho. Manuel y Merino dotaron al centro del campo de la seguridad defensiva y de la colocación adecuada requeridas en forma de doble pivote y anularon, en cierta medida, a Insa y Campaña. Oier y Torres provocaron con su presión que el Alcorcón no saliera desde atrás con el balón jugado, y Campaña tuvo que desgastarse en las ayudas a su pivote defensivo.
Osasuna dio una lección de fútbol defensivo en Santo Domingo, pero me decepcionó en cuanto a la parcela ofensiva. Otra vez no vi bandas y creo que un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1 podría haber sido más equilibrado. No obstante, recalco la sabiduría de Martín en cuanto a la lectura del rival, pero también del partido. Los cambios no pudieron tener mejor intencion. Un Pučko desentonado y lejos de su posición por un hombre válido para una defensa de cinco como Aitor Buñuel. Un Torres lesionado por un Miguel de las Cuevas que hizo que la ausencia del de Arre pasara desapercibida. Un Merino con máscara de oxígeno por un Olavide que debería de haber dado más. En definitiva, impecable paso del 5-2-2-1 al 5-4-1 con la finalidad de cubrir espacios y mantener la ocupación racional del centro del campo.
Señores rojillos, mi reflexión podría resumirse en dos frases; cada uno recoge lo que siembra y el que la sigue la consigue. Osasuna sumó ayer tres puntos de oro y el calendario promete. El estado de forma de la plantilla, el compromiso, la piña final con Martín y la afición de Osasuna de fondo aportan otro punto más. Me gustaría decir a qué huele esto, pero queda mucho. Próxima parada, Ponferradina.

Muy bien explicado.... Si que huele, pero que miedo nos da decirlo... Si todo el mundo lo cree lo único que podemos llevarnos es un disgusto, pero lo veo necesario!! Tenemos que creer todos para que no se nos escape el ascenso, pero el ascenso directo... Nuestros corazones no están para eliminatorias
ResponderEliminarMuchas gracias, Rubén. Nuestro corazón no está para eliminatorias, pero si todo acaba bien un infarto en positivo no estaría mal. Ahora debemos mirar al frente, y cuando hablo de frente, me refiero a la Ponferradina. Partido más complicado que el de Santo Domingo si cabe. Un abrazo, y espero que me sigas leyendo. Aúpa Osasuna.
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