domingo, 30 de agosto de 2015

El equilibrio del cero

De memorieta, así ha empezado a jugar Osasuna. Hoy se ha repetido el guión de Palamós. De equilibrio en equilibrio como si de una cuestión de supervivencia se tratara. Un once hecho y derecho con la intensidad y la competitividad de Martín Monreal. Muchos visos de continuidad entre hierba y hierba. Muchas esperanzas depositadas en el renacer de un club que estuvo a punto de la desaparición a no ser que el amigo Javier no hubiera pasado con su testa alegre por Sabadell. 

Tras la consolidación de dos piezas jóvenes fundamentales como Merino y David. Tras haber recuperado al director de orquesta ansiado Roberto Torres. Tras haber atinado con una pareja de ataque que se entiende en los movimientos, Nino-Pucko. Ahora, la mejor noticia es ver a un chaval de la casa recuperado y en su mejor versión como Unai García tras su paso por las Bardenas Reales.

Por fin, y con certeza, puedo decir que el guiso rojillo cocinado a fuego lento en Campanas tiene sabor a Segunda. ¡No se alarmen! Es algo muy positivo ya que sabemos a lo que jugamos. ¡Pim, pam, pum! Equilibrio, intensidad y una pizca de suerte.

Señores rojillos, hoy hemos ganado a un equipo más machacado, pensado y con movimientos difíciles de defender, sobretodo por el sistema táctico de Terrazas que de esto sabe un rato. La renuncia a los cinco defensas colocando tres lineas de tres y dejando a un islote en punta ahogó por momentos a Merino y Oier. El Mirandés a veces llevó la batuta y tal vez Martín debió quitar un defensa para convertirlo en pivote. ¿Se debería cambiar el sistema en casa? El tiempo lo dirá. Osasuna, ahora mismo, es el único equipo imbatido y por lo tanto, el equilibrio del cero.

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