Otra vez ponte las medias, el pantalón corto y la camiseta para saltar a Tajonar. Otra vez dile a tu afición que en el próximo partido llegará la segunda victoria. Otra vez escucha a tu entrenador y aplica las reglas de las distintas tareas con diez puntos de setenta y dos posibles. Otra vez escucha el silencio de los cohetes de Tajonar en el ambiente. Otra vez resopla y asiente. Otra vez lunes. El proyecto se agota, y la Segunda División está más cerca que nunca. Osasuna no levanta cabeza, pero tampoco expresa dignidad por todo lo que conlleva el escudo y la historia. Para un aficionado ver alguna que otra sonrisa, siendo el segundo peor colista de los últimos cuarenta años, desespera y enfada. Lógico. ¿De qué va esto? ¿Realmente estos jugadores han venido a mejorar lo de la temporada pasada?
El partido en Cornellá fue de lo más extraño que he visto desde aquel 11 de mayo de 2014, y miren por donde, fue en ese mismo lugar. Tras la derrota injusta en Anoeta y el luchado partido ante el Real Madrid, solo quedaba conseguir, al menos, un triunfo de las dos salidas consecutivas. De nuevo, la casualidad puso a Osasuna en la misma secuencia temporal que en aquel maldito año 2014 para rematarse a sí mismo al pozo, Celta y Espanyol. Hemos superado juntos fechas dolorosas como aquel 18 de mayo de 2014 con la caída de valla que ponía la guinda a una temporada dramática, como aquel 17 de febrero de 2015 donde se acusó a Osasuna de golpear al fútbol español, como aquel 7 de junio de 2015 en Sabadell o como aquel 13 de enero de 2016 donde el juez Otamendi marcaba gol y sentencia favorable a Osasuna. Repito, todos juntos hicimos de nuestra oscuridad una virtud para enderezar el camino a Girona, y así fue. No obstante, queriendo o sin querer, hemos destruido la mayor bombona de oxígeno de la historia del osasunismo.
Ahora, no sé si es el mejor momento para exigir responsabilidades de un verdadero homicidio al club de nuestros corazones. Sinceramente, jamás hubiera sido tan fácil haberlo hecho bien cumpliendo a rajatabla un proyecto que nació en Segunda División. Aquí nadie se escapa de culpa, nadie, y me reitero en mi pensamiento de que no hemos tenido la paciencia conveniente, o por lo menos, algunos. Eso sí, las promesas realizadas en junio de este año no se fueron cumpliendo a lo largo del verano y la pretemporada lo confirmó con resultados desastrosos. Esta confirmación de una planificación en duda, a mi modo de ver, no nace en junio, sino en enero con la inexplicable venta de Mikel Merino.
El once ante el Espanyol puede tener un poco más de sentido del que algunos creen, y lo digo con conocimiento. Los entrenamientos de Kenan Kodro justifican su titularidad, pero no entiendo que un señor comprometido y que, ayer ejerció de entrenador en todo momento, no juegue ningún minuto en una verdadera final, Oriol Riera. La suplencia de Roberto Torres también la entiendo por su rendimiento actual, pero otras ausencias como las de Miguel Olavide o Aitor Buñuel tras entrenamientos muy bien trabajados me sacan del contexto de la racionalidad. Y es aquí donde miro al pasado y, hoy, justamente hace un año, Osasuna ganaba en Córdoba con ocho canteranos en el once más Nauzet, Pucko y Urko Vera. Insisto, yo no estoy afirmando que este año en Primera División se debería de haber jugado con la misma cantidad de canteranos, pero sí haber fichado más que a tres jugadores que mejoraran realmente la base de este equipo.
Señores rojillos, otra vez lunes y nueva derrota de Osasuna. El margen, si es que existe, es tan delgado como un espagueti antes de meterlo en la olla. Nos encontramos a nueve puntos de la salvación con cuarenta y dos puntos por jugar. En cualquier otra situación o, siendo sincero, en la dinámica de los partidos previos a Vigo y Barcelona seguiría con algún mísero atisbo de esperanza. La imagen mostrada roza la vergüenza y la falta de actitud, y si ante el Villarreal se repite la tragicomedia y no llega la victoria, el descenso de categoría será irremediable. Por lo tanto, no me queda otra que decirles, señores rojillos, nuestra última bala se juega pasado mañana. ¡Vamos rojillos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario